¿Por qué se necesita un corrector?

Si estás redactando algo, por muy simple que parezca, siempre surgen dudas. Las dudas se refieren tanto a la puntualización, a la ortografía o, incluso, a la expresión, entre otras cosas. No es lo mismo decir Vamos a comer niños que Vamos a comer, niños. A veces, tendemos a repetir siempre las mismas palabras en un párrafo, por ejemplo el conector aditivo además. Es bastante frecuente ver en un párrafo la misma idea pero redactada de diferente forma.

Estos son algunos de los errores más comunes que nos podemos encontrar, errores que no se ven si lo que quieres es terminar el trabajo cuanto antes. Por tanto, te sugiero que intentes revisar tu obra un par de veces y lo mandes a un corrector. ¡Cuatro ojos ven más que dos!

El corrector (es decir, yo y no el del procesador de textos Word) intentará enmendar todas aquellas erratas, disparates o descuidos que aparezcan en tu trabajo. No por ello has de abandonar tu redacción y ortografía.

Un texto se caracteriza de coherencia y cohesión. Estas son las bases para que una obra sea entendida perfectamente y no surjan dudas en el lector.

En cuanto a la corrección ortotipográfica o profesional, se tratarán temas relacionados con la puntuación, se ajustará la ortografía a las normas de la RAE, y también, si es preciso, se aplicarán los recursos tipográficos como la cursiva o la negrita, las rallas, los guiones, los paréntesis, el uso de mayúsculas acertado, etc. Parece tarea fácil, pero inténtalo, seguro que te surgen dudas a la mínima. Por ejemplo, cómo sé yo por qué se utiliza el punto y coma y no la coma. De esta forma, el lector se encontrará ante un texto transparente y que no dañe su vista.

Por otro lado, la corrección de estilo, tratará de eliminar muletillas o imprecisiones de vocabulario, se corrigen los errores gramaticales, como la concordancia entre sujeto y verbo, que muchas veces, en enunciados un poco largos puede llegar a causar confusión. Así, el lector recibirá un texto claro y ordenado.

Trabajo sobre cualquier tipo de texto literario (novelas, biografías, cuentos y narrativa breve, ensayos, poemarios), técnico-académicos (tesinas, tesis doctorales, textos médicos, proyectos fin de carrera), contenidos web y material didáctico y el último, pero no por ello menos importante, publicitario.

Mi trabajo se extiende a los audios, porque quién no ha grabado alguna vez una clase, una importante charla, una conferencia o ponencia, en definitiva, cualquier evento en general, que luego necesitamos transcribir pero que, por falta de tiempo, no lo hemos podido hacer. No malgastes tu tiempo, que yo lo malgastaré por ti, mándame tu grabación y yo me encargaré de transcribirla. Si, al final, quieres que haga una corrección sobre el texto transcrito solo tienes que hacérmelo saber.

Y aquí no termina mi trabajo. Si has escrito una novela y quieres una sinopsis que deje al lector con la boca abierta y con ganas de leer más, contacta conmigo.

Si no te ha quedado claro y quieres una explicación más detallada sobre mi trabajo, no dudes en mandarme un correo electrónico o dejar un comentario aquí abajo.

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